miércoles, 9 de noviembre de 2011

FELICIDAD

Son desesperados los esfuerzos que el hombre realiza para conseguir la felicidad; ¿por qué no llega nunca a alcanzarla de un modo pleno?
Es que un ser no será feliz hasta que no posea aquello para lo que fue creada su naturaleza.
El corazón humano ha sido creado solamente para Dios y, en consecuencia, en tanto será feliz en cuanto se acerque a Dios,, en cuando se haga poseer por Dios, en cuanto viva para Dios.
Los pulmones no viven sin oxígeno, los ojos sin luz, la flor sin la caricia del sol, el pájaro sin los dilatados espacios... y el hombre no puede vivir sin Dios.
Dios para él es el oxígeno, la luz, el sol, el espacio, la vida; Dios es la apetencia más urgente de todo su ser.


“Señor, eres justo en todo lo que nos has hecho, todas tus obras son verdad, rectos todos tus caminos, verdad todos tus juicios” (Dan 3,27). Siempre está bien lo que Dios hace; siempre busca Él nuestro bien personal, pro más que en determinadas ocasiones nosotros, no alcancemos a comprender cómo todo eso contribuye o a la gloria del Señor o a nuestro bien personal. Se impone un acto de fe, impulsado por el amor.

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