miércoles, 21 de abril de 2010

EL BUEN PASTOR


Para los destinatarios el evangelio de Juan la figura del pastor era muy significativa. Los profetas la habían usado muchas veces para hablar de los guías y responsables del pueblo. Generalmente para denunciar los abusos: “¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos!” Abundaban los malos pastores. Por eso los lectores de Juan entendían perfectamente la afirmación de que Jesús es el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. El donde Jesús es la vida que supera la muerte. Ésa es la misión que le dio el Padre y Jesús entrega su propia vida para cumplirla. “El Padre y yo somos una sola cosa”. Esa misión es también el fundamento de nuestra unión con Jesús y de la preocupación por nuestros hermanos, pues todo cristiano ha de poseer, en definitiva, los rasgos del Buen Pastor.

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